septembre 2011
22 billets
Confieso que nunca te ahorré, para cuando ya no anduvieras cerca y descalza.
No te di nada concreto, creo que no colaboré con el resto de los trastos.
No di los dos pases a la puerta, nunca fui certero en el desastre.
Considerando lo práctico y lo afable, me esfumé varias veces sin entrar.
No supe qué hacer conmigo muchas veces.
Ya, maldigo casi todo.
“Los terminales de autobús son todos iguales: antirománticos y antinostálgicos. Yo siempre he creído que los terminales, así como los aeropuertos, puertos y demás lugares de despedida, deben ser románticos y nostálgicos. Debe existir una tristeza implícita en el lugar, porque allí se despide y recibe a las personas, acaban amores con promesas eternas de reencuentros que nunca ocurren, se interrumpen amistades y se acaban personas. Sobre todo eso: se acaban personas. Al despedirse termina una gente y comienza la otra, pasamos a ser alguien distinto; por eso, aunque se dé el reencuentro, éste será siempre entre dos versiones distintas de las personas que se despidieron.”
Odio las despedidas.
“ Otra cosa que aprendí de las películas, específicamente de Clive Owen, es que jamás debes discutir desnudo con una mujer. No se pueden pegar gritos con el güevo colgando y agitándose de un lado al otro, los pliegues de la barriga meneándose a medida que los alaridos se acrecientan, y el culo, exhibiéndose al momento de la primera volteada. Ese es otro problema: discutir desnudo impide la posibilidad de un portazo y una huída con afectada indignación.”
Más en -> http://paisportatil.com/2011/09/11/no-es-otra-tonta-pelicula-epica-venezolana/
Allí estaban. Sentados en el gran muro gris de la banca principal.
Bajaron, y los acompañó una brisa nostálgica.
En mis pensamientos sonreí.
Post bandera, -como diría Edo- , para recordar.